lunes, 11 de septiembre de 2017

Diez Libros

Hace un tiempo me invitaron desde Hypermedia Magazine a elaborar una lista de diez libros cubanos favoritos “sin el imperativo de la objetividad o de la panorámica o de hacer justicia con un supuesto canon cubano” y añadiendo que “toda provocación y toda arbitrariedad serán bienvenidas”. Evité ser provocador o arbitrario y esta fue mi respuesta completa:

Menuda tarea me impones. Tener que elegir solo diez títulos que lo mismo pueden ser “mejores, o los 10 favoritos, o los 10 más influyentes, o que más me influyeron, o los 10 para llevarme [a una isla desierta, supongo, o a unas vacaciones demasiado largas, demasiado aburridas]”. He hecho la lista a partir quizás no de los que más me influyeron pero sí de los que he leído con más atención y luego he intentado reescribir de algún modo. O cito con cierta frecuencia porque me ayudan a entenderme mejor. Así me evito repetir los que más o menos se consideran canónicos como El siglo de las luces y La música en Cuba de Carpentier, o Paradiso de Lezama o Lo cubano en la poesía de Vitier, Nieve de Julián del Casal, De dónde son los cantantes de Severo Sarduy, La luna nona de Novás Calvo, El monte de Lydia Cabrera o el Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar de Fernando Ortiz porque a esos no les faltarán valedores. O me obligo a no repetir autores y añadir El color del verano de Arenas, o Mea Cuba de Cabrera Infante, o los Cuentos fríos y el Teatro completo de Piñera, o las Escenas norteamericanas o los Versos sencillos de Martí. O me refreno de recomendar libros menos mentados en esas listas y hacerles alguna justicia a casos como los de Elapso tempore de Hugo Consuegra, la Excursión a vuelta Abajo de Villaverde, la novela Antes de la aurora de Francisco García González, los poemas de Palabras a la tribu de Néstor Díaz de Villegas, las Historias de Olmo de Rolando Sánchez Mejías, La gloria de Cuba, (la historia del béisbol que compuso el crítico literario Roberto González Echevarría), los ensayos de Calvert Casey o la novela Mi tío el empleado de Ramón Meza, Boarding Home de Guillermo Rosales, A la sombra del mar de Juan Abreu, o los libros de ensayos La isla que se repite de Antonio Benítez Rojo, Isla sin fin de Rafael Rojas y Fantasía roja de Iván de la Nuez. O me evita recomendar libros que me son especialmente queridos desde la infancia como Limonada de Héctor Zumbado. O hasta hace preguntarme si existe el libro que recoja todas las obras escritas por Alberto Pedro. O hasta sopesar incluir Por amor al arte de Francisco Morín y Raíces del jazz latino: un siglo de jazz en Cuba de Leonardo Acosta que independientemente de cómo estén escritos me enseñaron casi todo lo que sé de teatro pre 1959 y de jazz cubano respectivamente. De cualquier manera gracias por obligarme a pensar que es una pregunta bastante más difícil de lo que se piensa a primera vista.


Enrique Del Risco:
El mundo alucinante, Reinaldo Arenas.
Tres tristes tigres, Guillermo Cabrera Infante.
La isla en peso, Virgilio Piñera.
Diario de Cabo Haitiano a Dos Ríos, José Martí.
La manigua sentimental, Jesús Castellanos.
Tratados en La Habana, José Lezama Lima.
El encanto perdido de la fidelidad, Emilio García Montiel.
Cecilia Valdés, Cirilo Villaverde.
La fiesta vigilada, Antonio José Ponte.
Aventuras del soldado desconocido, Pablo de la Torriente Brau.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Una polémica sobre el humor cubano

1.
De cuando en cuando los cubanos se enzarzan en debates sobre la crisis de algún aspecto específico de la vida nacional ya sea la música, el béisbol o el humor. Curioso ejercicio cuando cualquiera de estas manifestaciones de la vida nacional funciona –con todo y la crisis que le atribuyen- muchísimo mejor que el país en su conjunto. Cuba termina en octavo lugar en un campeonato mundial de béisbol y desata bastante más alarma que el detalle de que el ingreso per cápita ande por el lugar 150 o la libertad de prensa en el 173.  Todo ello dice mucho de la sensibilidad cubana y de su carácter profundamente austero y discreto.
2.
Uno de los humoristas cubanos que más respeto lanza leña al eterno fuego de la polémica afirmando “que el humorismo cubano cayó en ‘picada’ debido a un factor muy importante. ‘El cambio de escenario’, Del teatro a la tv. La televisión es más permisiva con el mal gusto que con el humor inteligente”. Supongo el humorista se refería al fenómeno al que asistí al menos en sus comienzos.  El de ver a mediados de los 90 cómo el pujante movimiento humorístico, emergido en la segunda mitad de la década anterior en peñas y teatros, se vulgarizaba al contacto con un medio mucho más masivo como la televisión, proceso que encontró en el programa “Sabadazo” su expresión más conocida pero no necesariamente peor. Si todo se tratara de la caída de calidad de una disciplina artística cuando transita de un medio más selectivo a otro masivo el caso, por repetido, no resulta demasiado interesante discutir. En la relación entre masividad y calidad, más suele ser menos. Veamos si vale la pena aproximarse de otro modo.
3.
Primero una reconstrucción de la historia del humor en esos años. Habría que partir de la llamada crisis del humor que se debatía a principios de los ochenta. En eso hay poco que discutir: todos concuerdan que en aquellos años casi todo lo que pasaba bajo la etiqueta de “humor” podría añadírsele la de “infumable”. Los viejos programas se iban anquilosando y las “nuevas” propuestas parecían más viejas todavía. (Yo tengo una teoría. ¿Si en aquel Quinquenio Gris que duró quince años a Lezama o a Piñera se les negaba el derecho a ser publicados qué podrían esperar los pobres humoristas? Años en que lo más atrevido que se dijo en televisión fue aquella famosa morcilla de “Si no te portas bien te pongo a ver muñequitos rusos” y no quedó sin inmediato castigo. Pero ya ustedes saben de qué pata cojeo.) El llamado movimiento humorístico de los 80 fue una respuesta espontánea a esa crisis. Espontánea y sumergida: la televisión mantenía los mismos niveles de infumabilidad mientras las peñas y teatros empezaron a ser invadidos por grupos aficionados, casi siempre universitarios, que exponían su humor a un público con una preparación similar que acudía a dichos espacios a buscar lo que la televisión no les ofrecía. La más notable y ssotenida presencia de los humoristas de nuevo cuño en los medios fue a través del radial Programa de Ramón en una emisora provincial.
4.
Hasta que llegó aquella cosa terrible que llamaron Período Especial y en medio de ello un programa como “Sabadazo”. No tengo idea de cómo fue su concepción, apenas puedo hablar de sus resultados: aunque fue incorporando a varios de las figuras del pujante movimiento humorístico surgido en la década anterior (de una manera bastante arbitraria e independientemente de la relevancia, experiencia y calidad que habían adquirido durante años en otros medios) la puesta en escena sabía a retroceso. Se trataba, sin mucho disimulo, de una vuelta al viejo teatro bufo de la república que la cultura oficial había tratado de exterminar durante décadas. El resultado era burdo, es cierto, pero bastante más eficaz de lo que habían tratado de pasar por humor en la televisión durante décadas y el éxito fue, lógicamente, avasallador. (No reniego del bufo, un género que alcanzó una calidad altísima, pero surgido y desarrollado en un una sociedad muy distinta a la Cuba de los noventas).
5.
Ese fue el inicio de lo que se ha visto como una caída imparable de la calidad del humor que se producía en la isla con respecto a la (discutible) excelencia de años anteriores. Pueden buscarse las causas en muchos sitios. Yo me limito a señalar la más obvia: la condición profundamente disfuncional de la sociedad cubana. Una disfuncionalidad que explica que surgiese con tanta fuerza en un país pobre un movimiento de humoristas compuestos por futuros profesionales que actuaban gratuitamente para un público con un nivel cultural más o menos alto y sin que durante años tal fenómeno acabara de profesionalizarse. Y cuando se llega a la fase mediática y comercial, la de la televisión primero y la de los centros nocturnos más tarde, lo hace en condiciones igualmente anormales: no se trata, a mi entender de que las autoridades de la televisión (y quien dice “televisión” en Cuba, dice “país” dice Poder, con mayúsculas) fueran más permisivas “con el mal gusto que con el humor inteligente”. Más que permisivas con el mal gusto eran intransigentes con todo lo que oliera a conflictivo y, como en aquel viejo chiste, no hay nada más conflictivo que la inteligencia. El resultado, de repetirse tanto en la historia reciente cubana no debería sorprender a nadie. Ahí lo tenemos con la música bailable: no es que las autoridades estuviesen especialmente interesadas en promover el reguetón pero veían a este género, comparado con opciones más “conflictivas”, como un mal menor. Luego se quejará de la vulgaridad pero en su fuero interno debería saber que la prefiere y que de muchas maneras la ha estimulado. Pueden tales autoridades lanzar todas las campañas que quieran contra la vulgaridad pero prefieren la peor de las groserías a un chistecito sobre el contenido del seboruco de Santa Ifigenia.
6.
Esa es más o menos mi versión sintética de la llamada crisis que insisto, no me parece especialmente preocupante. Me preocupan crisis más profundas y antiguas que los humoristas solo mencionan de refilón y que se reflejan categorías tales como Producto Interno Bruto, Libertad de Prensa y Posibilidad de que el Jefe de Estado Cambie de Apellido. Pero tampoco hay que insistir en ello porque el principio fundamental de cualquier humorista no es el de ser inteligente sino evitar caer pesado.     



miércoles, 9 de agosto de 2017

Memoria de La Habana


A cargo del poeta y humorista Ramón Fernández-Larrea aparece cada sábado en La Poderosa de Miami el programa radial Memoria de La Habana dedicado a recuperar la historia de la capital cubana. Programas dedicados a diferentes barrios y calles de la ciudad, de sus personalidades más memorables o de eventos que marcaron época acompañado por la mejor música de la historia musical cubana. Dichos programas pueden además escucharse en el sitio online Memoria de La Habana. Muy recomendable.



martes, 8 de agosto de 2017

The Same Sky

Interesante "The Same Sky", la serie de Netflix sobre espías de la RDA en la RFA durante la Guerra Fría. Algo trae de lo alucinante que debió ser una ciudad partida en dos, de los contrastes de maneras de vida a ambos lados del muro. La tensa frivolidad de un lado, la ubicua chivatería y desesperación del otro. Lástima que el guion esté a cargo de una inglesa con mucha inventiva para las tramas pero ni puta idea de cómo hablaban los seres humanos al otro lado del muro. Penosa esa propensión desmedida al teque didáctico, a la filosofía barata y los kikos plásticos. Sobre todo cuando los personajes se explican a sí mismos como si aquella vida no fuera la de ellos. O cuando reaccionan como nadie nunca lo haría en esas circunstancias. Como cuando un personaje intenta integrarse a un grupo de potenciales fugitivos del sistema explicándoles las bondades de este. O cuando esa misma cuadrilla de aspirantes de fugitivos celebran la victoria del equipo local sobre la del país al que piensan escapar. Pero la serie se deja ver porque dentro de todo la historia echa mano a todos los trucos que existen desde que el mundo es mundo para captar la atención del público y los actores resultan -a pesar de todo- creíbles.



viernes, 4 de agosto de 2017

Una firma para la libertad*

Venezuela vive hoy la peor crisis de su historia. Es por ello que los intelectuales y amigos de los venezolanos que residimos en Estados Unidos, queremos solidarizarnos con el manifiesto que la Gente del Libro publica ahora en España y otros países del mundo, denunciando la violencia desatada por el gobierno, contra una población armada solo con la valentía y la esperanza de refundar un país donde pueda volver a vivir en libertad.  ​

LIBERTAD BAJO PALABRA.

GENTE DEL LIBRO EN TORNO A LA SITUACIÓN ACTUAL DEL PAÍS

Vivimos los días más difíciles de la República: una dictadura pretende acabar con ella y avanza inexorable hacia ese terrible final. Durante años, miles de venezolanos han permanecido fieles a los valores de la República y de la Democracia. Nosotros, gente del libro, hemos estado en las primeras filas de esa defensa. No consideramos otro camino, pues nuestras herramientas se encuentran presentes en la palabra, ligada siempre a la libertad.
Los poderes autónomos han sido secuestrados por un solo ente: el Ejecutivo, que usurpa todo el poder para convocar una Constituyente fraudulenta, irrespetando la letra y el espíritu de nuestra Constitución. La palabra ha sido vaciada de sentido, manipulando y pervirtiendo el lenguaje,  rebajándolo al insulto.
Hemos perdido la lengua común de la Nación.
En estos días aciagos, cuando cerca de cien venezolanos, en su mayor parte jóvenes, han fallecido a causa de la represión ejercida por fuerzas civiles y militares del régimen, cuando miles de heridos y detenidos engrosan el archivo perverso de un gobierno dictatorial y enlutan al país, llamamos a defender la libertad de las ideas y del pensamiento como formas altas del Ser y parte central de lo que nos define como individuos y habitantes de un país hermoso, que lleva poco más de doscientos años rodando por el mundo y definiendo su rostro.
Nos encontramos, insistimos, en los días más difíciles de la República. Las enfermedades han regresado a las casas, la miseria humana recorre nuestras calles y avenidas, pero aun en este tiempo nos sostenemos en las luchas libradas a través de la palabra por nuestros ancestros. Fermín Toro, Juan Antonio Pérez Bonalde, José Rafael Pocaterra, Rómulo Gallegos, Rufino Blanco Fombona, Teresa de la Parra y Andrés Eloy Blanco, entre otros, nos acompañan. Es necesario enfrentar la militarización de la sociedad, a los arrebatados de siempre en nuestra historia, los peores entre nosotros.
Somos gente del libro y la palabra, y desde la palabra hacemos un llamado a la libertad del pueblo venezolano, libertad que merecemos y que, cuando nos ha sido truncada, la hemos peleado y rescatado. Somos gente de la palabra, aquella que publicó Memorias de un venezolano de la decadencia, El libro negro de la dictadura y Se llamaba SN, que denunció con ardor los excesos de Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez. Somos gente del libro y hemos sabido de censura, incluso en los años de la democracia, pero la hemos enfrentado y denunciado.
Somos gente de la palabra y es por ello que nos resulta un deber fundamental la defensa del idioma, y del sentido real de las palabras, tan mancillados por neolenguas y eufemismos impartidos desde el poder como parte de su sistema de subyugación.
Reconocemos el maravilloso legado de la lengua española, y desde ese lugar central que debe ocupar en la vida de los hombres y mujeres que componen esta República, llamamos a rescatar la educación, el conocimiento y su estrecho vínculo con la libertad natural que define la vida de todo habitante de esta tierra.
Entre nosotros, lo urgente ha estado casi siempre por delante de lo importante, en especial en los últimos años. Nunca más. La palabra es acción, y es un hoy que anuncia una nueva alborada: la del rescate inmediato de la República por todos los venezolanos. Rescatarla de un Estado represivo y corrupto representado en el régimen de Nicolás Maduro.
Nosotros, gente del libro y la palabra, decimos basta. Basta de represión, de asesinar a nuestros hijos, de perseguir vecinos, de encarcelar inocentes.
Desde la cólera más antigua de la lengua, pero también desde la serenidad de su historia y del legado civil de nuestro país, convocamos a todos los venezolanos de bien a levantarse y anunciar los tiempos nuevos de la vieja libertad, aquella que nunca nos ha abandonado y que vive en el corazón de todos los hombres con ardor siempre limpio.

Si quieres aportar también tu firma clickea aquí: http://bit.ly/2vJxuI1 

Alfredo Camejo
Alfredo Villanueva,
Álvaro Paiva-Bimbo,
Álvaro de Prat,
Ana Cristina Atencio,
Anna Maria Tiziano Vitale,
Andrea Arroyo,
Andres Correa Guatarasma,
Andrés Simón Moreno Arreche,
Angelina Jaffe,
Anita Pantin,
Antonio D. Espejo,
Asdrúbal Hernández,
Bella Kogan,
Belkys Arredondo,
Calogero Salvo,
Carlos Noyola,
Cecilia Vicuña,
Clara Sujo,
Claudia Garavini,
Cristina Guzman,
Chely Depablos,
Consuelo Hernández,
Daniel Campos,
David William Foster,
Diana López,
Dinapiera Di Donato,
Dino Armas,
Eddy Gomez,
Eduardo Lolo,
Elena Martinez, Ph.D.,
Eliseo Sierra,
Elizabeth Fuentes,
Elizabeth Villar,
Emma Matos,
Emma Yépez,
Enric Bou,
Enrique Del Risco,
Fabiola Fernández,
Felipe Delmont,
Fernando Yurman,
Flavia Romani,
Francisco Figueirido,
Gina Saraceni,
Glenn Sujo,
Graciela Pantin,
Gustavo Tarre,
Gustavo Gac-Artigas,
Ilan Stavans,
Iraida Iturralde,
Irene Sosa,
Isaac Goldemberg,
José María Calderón Rodríguez,
Jose Morabito,
Julieta Salas de Carbonell,
Karina Gerlach,
Katiuska Suarez,
Keila Vall de la Ville,
Laura Lieto,
Laura Machado Larralde,
Laura Sabani,
Leonardo Azparren Giménez,
Lourdes Vázquez,
Luis D’Elias,
Luis de la Paz,
Lupe Gerenbeck,
Mairi Bracho La Roche,
Magaly Alabau,
Manuel Adrian Lopez,
Manuel Reguera Saumell,
Mara Sánchez Llorens,
Maria Cristina Anzola,
Maria Eugenia Maury,
María Isabel Peña,
Maria Luisa Tasayco,
Maria Teresa Romero,
Mariela Provenzali,
Marina Wecksler,
Marisol García,
Mariza Bafile,
Matilde Daviu,
Mauro Bafile,
Maya Islas,
Mayra Hernández Menéndez,
Michael Schuessler,
Miguel Miguel García,
Miguel Gomes,
Miguel Pons,
Miguel Ángel Teposteco,
Milagros Gonzalez,
Nancy Noguera,
Nico Kogan,
Nora Glickman,
Norjka Farreras,
Paola Maita,
Pedro Monje Rafuls,
Patricia Avellan,
Priscilla Gac-Artigas,
Rafael Romero,
Rafael Urbina,
Ricardo Bello,
Roberto Martínez Bachrich,
Roger Santiváñez,
Roxa Smith,
Sandra Pinardi,
Sebastián de la Nuez,
Sergio Chejfec,
Sylvia Cedeño,
Soraya Morabito,
Teresa Casique,
Tomás Rodriguez,
Víctor García Ramírez,
Vicky Fulop,
Vivian Bernstein,
Zulma Bolívar,
Waldo González,
Waldo Tejada

*Tomado de Viceversa Magazine.

jueves, 13 de julio de 2017

23 años

Que no se olvide: hoy 13 de julio se cumple el 23 aniversario del hundimiento del remolcador "13 de Marzo" en el que el gobierno cubano se vio obligado a asesinar 37 personas entre ellas 10 niños.

Vuevo en un rato

Salgo de vacaciones tres semanas y junto conmigo este blog..A menos que algo más o menos importante requiera ser comentado no me esperen mucho por acá. Saludos. 

martes, 11 de julio de 2017

Hablando de este blog

A propósito de mi blog y su décimo aniversario el programa 1800 Online de Radio Martí me entrevista. A Juan Juan Almeida García y a Lizandra Díaz Blanco les agradezco sus atentas e inteligentes preguntas.